
El año 2005, cuando la campaña presidencial aún no entraba en tierra derecha; cuando veía con estupor como los accionistas mayoritarios de las fuerzas partidistas hablaban a diestra y siniestra acerca del mejor momento en que se podría decretar el adviento para "despostar el animal"; y mientras Michelle Bachelet sorteaba con dedicación y cariño el campo minado para ganarle la elección a Lavín y Piñera, escribí este texto.
C O N C E R T A C I O N 2005
Vendrán otros cuervos
desplegarán las mismas banderas
y volverán a arrancarnos los ojos
que les prestamos para ver el arcoiris.
Vendrán otros cuervos
desplegarán las mismas banderas
y volverán a arrancarnos los ojos
que les prestamos para ver el arcoiris.
Lo volví a leer en un encuentro con amigos opinantes durante el mes de febrero en la ribera cada vez más reducida del Lago Tagua Tagua y sentí que está plenamente vigente.
Dada entonces esta vigencia, transformo nuevamente este texto en el punto de partida para respirar hondo; juntar ganas y entusiasmo; reencantar a amigos y militantes, y volver con impulso renovado ___con la fuerza de las ideas ___ a impedir que llegue a la Moneda un ciudadano que pretende administrar Chile con una chequera en la mano, y sostener una política de país con un discurso amparado en un refrito de frases vacías.
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